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TIMEBAG

HOSPITAL

(Abril 7 – Mayo 3 de 2015)

10 ARTISTAS HABITARON ALGUNOS EDIFICIOS DEL PRIMER HOSPITAL DE COLOMBIA ABANDONADO HACE MÁS DE 15 AÑOS.

Entre el 7 de abril y el 3 de mayo de 2015, un grupo de nueve artistas nacionales, bajo la curaduría de Gabriel Mario Vélez, intervinieron dos edificios del Hospital San Juan de Dios de Bogotá, en una residencia de corta duración pero de fuerte alcance: Timebag – Hospital San Juan de Dios, una invitación de Idartes dentro de la Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz de Colombia. Cada uno de los artistas  reflexionó a su manera, sobre la precariedad del entorno, la relación del sistema de salud y el usuario, los exempleados y sus resistencias y las diferentes ausencias estatales y sociales presentes en el lugar.

Curador: Gabriel Mario Vélez.

 

ARTISTAS

  • FREDY ALZATE

  • ALEXANDRA MCCORMICK

  • VÍCTOR GARCÉS

  • JENNIFFER DUARTE

  • ANA KARINA MORENO

  • NATHALY RUBIO

  • HAROLD ORTIZ

  • ALEJANDRO ARANGO

  • MARIA LUISA VÉLEZ

 

Cada uno de los artistas  reflexionó a su manera, sobre la precariedad del entorno, la relación del sistema de salud y el usuario, los exempleados y sus resistencias y las diferentes ausencias estatales y sociales presentes en el lugar.

Entre el 7 de abril y el 3 de mayo de 2015, un grupo de nueve artistas nacionales, bajo la curaduría de Gabriel Mario Vélez, intervinieron dos edificios del Hospital San Juan de Dios de Bogotá, en una residencia de corta duración pero de fuerte alcance: Timebag – Hospital San Juan de Dios, una invitación de Idartes dentro de la Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz de Colombia.

Timebag – Hospital San Juan de Dios, Bogotá, fue una experiencia en la que, tanto artistas como el equipo de producción, cayeron en la bolsa de tiempo: Todo cuanto fue planeado y propuesto desde un inicio, cambió una vez iniciadas las labores en el lugar. Nada quedó en su sitio. El primer obstáculo fue el acceso al Hospital. Para empezar, las 16,5 hectáreas que componen el San Juan de Dios, están rodeadas por algunos de los barrios más difíciles del sur de Bogotá. Para los artistas no era recomendable salir después de caída la noche ni mucho menos caminar por los alrededores sin compañía. Además, tanto a los artistas como al grupo de producción, solo se les autorizó recorrer una parte reducida del terreno. La razón: no era seguro recorrer todo el Hospital, especialmente la entrada principal.

Según las instituciones que auspiciaron el proyecto, los ocupas del hospital eran agresivos y la Alcaldía de Bogotá no se haría responsable si el equipo se salía del perímetro protegido. Día y noche, todos debían ingresar y salir en compañía de los vigilantes.

A parte de esto, lo más complejo fue definir los espacios para cada uno de los nueve artistas, pues las condiciones de los permisos cambiaban cada día. A lo anterior se sumaba la falta de tiempo. En un lapso de dos semanas, tanto artistas, curador y equipo de producción, debían recorrer el lugar, conseguir los permisos para trabajar en los edificios y los materiales, en época de Semana Santa. Además, debían validar sus propuestas, producir obra y finalmente montar.

En un principio se iban a intervenir tres edificios, luego sólo dos. El que no pudo ser intervenido, el San Roque, era una bolsa de tiempo congelado. Las sillas, los computadores, las neveras y los equipos, lucían como cuando años atrás la gente que trabajaba en sus laboratorios de inmunología, tuvo que abandonar las instalaciones. El espacio apestaba a aire descompuesto.

Finalmente, fue Claudia Silva, la ingeniera asesora de producción, la que prohibió al equipo de Timebag trabajar en el lugar. Por esta razón sólo se intervinieron el Edificio San Jorge y el Edificio de Dirección, más conocido como el edifcio de Inmunología, desde dónde Manuel Élkin Patarroyo dirigió el Centro de Inmunología del San Juan de Dios.

A pesar de ser reconocido como un Bien Patrimonial desde 2002, el hospital más antiguo de Suramérica, sigue clausurado por considerársele inviable financieramente a causa de la Ley 100 de 1993. Sus puertas fueron cerradas al público desde 2001 y su situación es tan compleja que todo intento por abrirlo de nuevo, o incluso cerrarlo definitivamente, ha sido insuficiente. Por el momento, sus 24 edificios amenazan ruina y algunos de ellos son habitados por aproximadamente 11 familias de ocupas, la mayoría de exempleados de la Institución, a quienes nunca se les aclaró su situación en el momento de cerrar por completo el centro asistencial

El espacio está en apariencia vacío. Esporádicamente alguien pasa por sus alrededores sin acercarse mucho, un par de equipos de fútbol alquilan los lotes del hospital a los ocupas y un grupo cada vez más pequeño de enfermeras que se reúnen en la capilla no han dejado de ir a “asistirlo”. Gracias a ellas, el espacio no sólo es hoy reconocido como bien patrimonial, sino que su memoria, así como lo poco que queda en pie, no se ha desmoronado del todo. Fue con las enfermeras que los artistas de Timebag – San Juan de Dios, Bogotá, se apoyaron, para hacer los recorridos y conocer la realidad del Hospital.

El San Juan de Dios, con su carga histórica y simbólica, más su situación inmensamente compleja, no se dejó narrar con facilidad. Para el grupo de nueve artistas fue un reto encontrar el gesto artístico adecuado. En algunos quedó la sensación de que cualquier obra se quedaría corta para un lugar tan potente. Hubo quienes manifestaron ser asaltados por ideas diferentes todos los días, pero ninguna parecía ser suficiente.

Finalmente llegó el día de la inauguración, el 7 de abril, cuando el Hospital habilitó una entrada especial para el público visitante. Unas 2.000 personas, entre niños de colegio, estudiantes universitarios y empleados del Hospital Materno Infantil, entre otros, ingresaron a un espacio con nueve instalaciones de sonido, fotografía, escultura y mix-media, que de nuevo hicieron de la ruina un gesto de reflexión artístico en uno de los espacios más emblemáticos del avance científico del país, y que hoy sigue su rumbo incierto.